martes, 29 de marzo de 2011

La ilusión está en marcha

El 2011 arrancó con las vacaciones de verano y para quienes forman parte del Proyecto Solidario el receso estival significó una etapa de descanso tras un año de arduo trabajo y el momento de recargar las pilas para afrontar los nuevos desafíos.


Los primeros pasos hacia un nuevo año juntos los comenzaron a desandar los profesores y adultos que están a cargo de la organización y la coordinación. Así fue como, tras algunas reuniones en las que evaluaron lo hecho, corrigieron errores y proyectaron las ideas y las tareas a realizar, determinaron que el sábado 19 de marzo sería el día del reencuentro.


Ya con grandes expectativas a cuestas, los alumnos del Colegio María Reina de Remedios de Escalada dijeron presente, en algunos casos por primera vez, en esta cita solidaria. Los primeros instantes estuvieron colmados de alegría producto de volver a ver a algunas personas después de algunos meses. Luego fue el turno del reciclado, la clasificación y el orden de los distintos materiales para dar lugar a la charla. Y aunque empezó como una especie de monólogo por parte de los docentes con el anuncio de las distintas informaciones y novedades, el debate se abrió a los chicos, para que todos aporten sus opiniones y así poder construir un mejor espacio. El extenso diálogo en el que todos tuvieron la oportunidad de expresarse y compartir sus ideas culminó con el compromiso de ir ajustando detalles con el correr de la semana.


El sábado siguiente, con algunas bajas a causa del fin de semana largo, los voluntarios se encargaron de la división en las comisiones de trabajo y las respectivas actividades a llevar a cabo a lo largo del año, dando por finalizado todo lo relacionado al plano organizativo y comenzando con la “acción”.


Venta de bonos solidarios, reciclado de materiales, búsqueda de donaciones y realización de una lotería familiar son algunas de las tareas y eventos que adultos y jóvenes llevaran a cabo conjuntamente para recaudar fondos y poder cumplir con un único objetivo: brindarle a los casi cuatrocientos alumnos de las seis escuelas apadrinadas a lo largo y a lo ancho de nuestro país una mejor calidad educativa y de vida, sin dejar de lado a sus familias y a las comunidades en las que viven.


El desafío está planteado. La esperanza de poder superar lo conseguido el año pasado se mantiene intacta. Las ganas de seguir colaborando siguen vigentes. Con este cuadro de situación, los integrantes del Proyecto Solidario aportarán nuevamente su granito de arena para ayudar a quienes más lo necesitan.

viernes, 31 de diciembre de 2010

El 2010 en números

En pocas horas más el 2010 será historia y dejará paso a un nuevo año: el 2011. Pero como siempre ocurre cuando cada diciembre está próximo a concluir, se realizan balances de lo hecho, lo conseguido, lo bueno y lo malo. Y el Proyecto Solidario también hará su repaso de lo que dejó el año.


Y para ejemplificar aún más, hemos optado por presentar algunos números que reflejan las estadísticas más relevantes, con las explicaciones de cada caso.


Aquí van:


- 6 escuelas rurales apadrinadas, de las cuales dos están ubicadas en Santa Fe, otras dos en Entre Ríos, una en Corrientes y la restante en Santiago del Estero.


- 391 alumnos apadrinados que reciben la ayuda constante para mejorar su calidad de vida y su educación.


- 100 jóvenes, estudiantes y egresados del Instituto María Reina de Remedios de Escalada, brindaron su colaboración día a día en las múltiples actividades.


- 7 profesores dieron su tiempo y su trabajo, cumpliendo principalmente con tareas de organización y apoyo.


- 23351 elementos, como ropa, alimentos, remedios, útiles y calzado, fueron enviados a los distintos colegios rurales.


- más de 3400 remeras, 1400 pantalones, 3600 libros, 3700 alimentos, 1000 zapatillas, 1200 útiles y 1500 juguetes fueron entregados y son utilizados por los integrantes de las diversas comunidades.


- 12 alumnos y 3 docentes viajaron a la institución apadrinada en Corrientes, donde compartieron tres días de convivencia.


- 33 chicos y 5 autoridades de la escuela de San Javier, de la provincia de Santa Fe, realizaron una visita a Buenos Aires y tuvieron la oportunidad de conocer lugares característicos y turísticos de la Capital Federal y el conurbano.


- 6919 kilos de materiales, entre cartones, diarios, revistas, hojas de papel y botellas plásticas, fueron reciclados y vendidos con el doble objetivo de juntar dinero y favorecer la ecología.


Contentos por lo alcanzado gracias al esfuerzo de cada uno de los que aportaron su granito de arena cerramos el 2010 con la esperanza y el deseo de que el 2011 nos convoque con más fuerzas y ganas de seguir siendo solidarios con quienes más lo necesitan.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Un cierre emocionante

El hecho parecía, a simple vista, rutinario. Y como en muchas actividades rutinarias, la repetición produce cansancio y hartazgo en algunas personas. La reunión de fin de año para hacer un repaso por lo conseguido y logrado por el Proyecto Solidario del Instituto María Reina de Remedios de Escalada, realizada anualmente, se inclinaba para el lado del aburrimiento.


Pero no fue así. La actitud positiva de los jóvenes y la buena predisposición de los profesores fueron determinantes para que el hastío no se adueñara de la escena en un salón del establecimiento del sur del conurbano.


Poco a poco, alumnos y egresados comenzaron a acercarse, con algunos alimentos para ser compartidos en el almuerzo. Cuando todo estaba preparado, las distintas emociones y sentimientos empezaron a aparecer tímidamente en la cara y en los gestos de cada uno de los allí presentes, producto de las diversas situaciones que se iban generando.


Primero fue el turno de dos presentaciones de fotos, que resumían en algunos minutos la estadía de los chicos de la escuela de Santa Fe en Buenos Aires y la visita de algunos jóvenes bonaerenses al colegio apadrinado en Corrientes. Fue ahí cuando se asomaron las primeras lágrimas en los ojos de algunas voluntarias, alegres por los momentos vividos pero tristes al recordarlos.



Luego de una pausa para compartir la comida, en la que tampoco faltaron la charla y los chistes, un video mostraba los días de trabajo, los instantes de diversión y los minutos de reflexión a cargo de los docentes. Con sonrisas en los rostros y disfrutando al compás de una divertida música, el año iba llegando a su fin, con la felicidad generalizada por los logros alcanzados y la ayuda brindada a los seis colegios apadrinados. Sólo quedaba tiempo para algunas bromas más entre flashes de cámaras fotográficas, antes del adiós.


Los abrazos y los besos de despedida se multiplicaron rápidamente. Pero esa “despedida” no significaba más que un “hasta luego” porque el año que viene, responsabilidades de lado, el Proyecto Solidario recibirá a la mayoría de estos personajes, aunque sea bajo el rótulo de egresados, que sin lugar a dudas: seguirán aportando su granito de arena.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Un nuevo horizonte

El desafío es grande, ambicioso. El temor de no poder cumplir con las expectativas comenzó a crecer con más fuerza entre los jóvenes, pero terminaron entendiendo la situación y dando el visto bueno. La idea de incorporar una nueva escuela al sistema de padrinazgo que hace ya mucho tiempo lleva a cabo el Proyecto Solidario del Instituto María Reina de Remedios de Escalada generó una inicial respuesta negativa entre quienes participan, aunque esta postura original cambió rotundamente.


Todo comenzó hace alrededor de un mes atrás, con una charla que parecía ser una más. Pero no fue así. Adriana Mattelig, una ya jubilada profesora que sigue colaborando, comenzó por comentarle a Daniela Ayala, una egresada de la institución bonaerense que continúa ayudando, todo lo que se estaba logrando gracias al aporte de infinidad de personas. Tras observar la gran cantidad de zapatillas, libros y ropa provenientes de variadas donaciones que se acumulaban sin ningún destino en un depósito la ex docente sugirió añadir un nuevo colegio de nivel secundario. Tras reflexionar por algunos segundos, la ex alumna le comentó que a poco menos de 20 kilómetros de la escuela primaria Nº 1154 de la provincia de Santa Fe apadrinada hace más de ocho años había otro establecimiento educativo donde los chicos santafesinos recurrían para terminar sus estudios secundarios.


Fue así como empezó a realizarse el contacto con la directora, quien accedió con gusto a recibir el padrinazgo, y a tramitarse todos los papeles correspondientes. Luego de llamadas telefónicas y correos electrónicos varios, la escuela Nº 534 de Colonia California, departamento de San Javier, provincia de Santa Fe, se transformó en el sexto colegio rural apadrinado por el Proyecto Solidario. Creado en 2009, con la asistencia de 93 estudiantes y con un vivero forestal a cargo de un ingeniero agrónomo que también dicta clases, en 2011 saldrá la primera promoción de egresados.



Previo a esto, los alumnos que prestan su tiempo y sus ganas en beneficio del prójimo fueron consultados en una de las rondas que se organizan los sábados para discutir y consensuar diversos temas después de algunas horas de trabajo voluntario. Ante la noticia, las caras de sorpresa se multiplicaron. Y las palabras de desacuerdo no tardaron en aparecer. Los jóvenes pusieron de manifiesto que pensaban que no se iba a lograr cubrir las necesidades de cada uno de los establecimientos. Pero los docentes les comentaron que las bibliotecas estaban repletas, que cada uno de los chicos poseía al menos un par de zapatillas, un juguete y ropa para usar, que se habían enviado a lo largo del año numerosos elementos de cocina, materiales didácticos, alimentos y computadoras, entre otros. Con esta realidad, aunque con otras carencias por subsanar, los adolescentes tomaron real dimensión de lo hecho hasta el momento y aceptaron el nuevo reto, convencidos de que con esfuerzo y dedicación es posible ampliar la ayuda.


Un nuevo colegio se ha sumado. Un nuevo camino plagado de dificultades se ha comenzado a andar. Un nuevo horizonte es hacia donde hay que mirar.

domingo, 7 de noviembre de 2010

¿Casualidad o causalidad?

Ya sea por la causalidad de la intersección de la virgen María Reina o por mera casualidad, los destinos de la Escuela Nº 1154 “Estados Federales del Brasil”, de Colonia Yatay, departamento de San Javier, provincia de Santa Fe, y del Instituto María Reina, ubicado en la localidad de Remedios de Escalada, parecían estar obligados a cruzarse.


Durante el viaje que realizaron los alumnos y maestros del colegio santafesino a Buenos Aires, su directora, Elena Pérez de Franco, nos contó una historia poco conocida, pero no por eso menos sorprendente y atrayente, que nos planteó diversas preguntas sobre el inicio del vínculo entre ambas instituciones.


En los primeros minutos de la presentación ante el alumnado bonaerense, la máxima responsable del colegio de San Javier tomó la palabra y comenzó con los agradecimientos pertinentes.


Luego, el relato cambió de dirección, hacia cuando empezaron con el padrinazgo. En un principio, y tras la inscripción en la Asociación Civil de Padrinos de Alumnos y Escuelas Rurales (APAER), recibieron a una empresa privada como padrinos, la cual se encargaba de brindarle los elementos necesarios para una mejor calidad de vida y una óptima educación, pero sin demasiado trato interpersonal. Sin embargo, algunos meses más tarde esta compañía declaró la quiebra, dejando de cubrir parte de las numerosas necesidades de esos chicos.


Tiempo después, la directora decidió ir a una iglesia cercana a pedir fuerzas para salir adelante de los problemas de salud que aquejaban a su hija. Y fue ahí donde conoció a la virgen María Reina, figura religiosa que nunca antes había visto y con la que sintió, según ella comentó, “una conexión especial”.


A los quince días, mientras se encontraba en su casa, recibió el llamado telefónico de una de las autoridades de APAER en el cual le comunicaron que el Proyecto Solidario del Instituto María Reina había sido elegido como nuevo padrino de la escuela. Desde ese entonces, por los motivos que cada uno elija creer, este programa institucional y la primaria santafesina mantienen una estrecha relación de solidaridad y afecto de alrededor de ocho años, que pretenden ser extendidos por muchos más.

sábado, 30 de octubre de 2010

Otro sábado juntos

Hoy a las nueve de la mañana comenzamos una nueva jornada de trabajo. Las condiciones climáticas no eran las mejores, pero a pesar de eso nos acercamos una vez más a las instalaciones del Instituto María Reina de Remedios de Escalada para colaborar con el Proyecto Solidario de padrinazgo de escuelas rurales.


Rápidamente, el trabajo, la alegría y las bromas se apoderaron del centro de la escena, cada vez con más personas involucradas. El reciclado de materiales plásticos, papeles, diarios, revistas y cartones se alternaba con momentos de algarabía. Las etiquetas del censo realizado algunos días atrás adornaban las vestimentas y también los rostros de jóvenes y adultos. El clima que se vivía era espectacular, y no solamente por los rayos de sol matinal que comenzaban a asomarse por el horizonte.


Luego del trabajo, fue el tiempo del descanso y la charla. Una ronda de más de treinta voluntarios se organizó y en la voz de los adultos se empezaron a escuchar las últimas noticias, como así también los defectos para mejorar y las virtudes para destacar del accionar del grupo. Tras algunos minutos de charla, nos trasladamos hacia otro edificio del Colegio María Reina donde compartiríamos algunas fotos y videos.


En primer lugar, fue el turno de la presentación que resume los instantes más importantes de la visita que los alumnos y maestras de la escuela de Santa Fe realizaron a Buenos Aires. Allí fue cuando aparecieron las primeras lágrimas de quienes tuvieron la oportunidad de vivir esa experiencia con los chicos santafesinos. Más tarde, las imágenes se trasladaron de provincia. Los viajes a las dos instituciones apadrinadas de Entre Ríos, del que participaron dos profesores integrantes del Proyecto Solidario, y al colegio de Corrientes, del que fueron parte además doce alumnos voluntarios, se proyectaban en una pantalla gigante. Los recuerdos todavía estaban frescos en la memoria de cada uno y las anécdotas no tardaban en salir a la luz.


Pasada la una de la tarde, nos dirigimos rumbo a nuestras casas, con la alegría de haber compartido otra mañana juntos, ayudando a quienes más lo necesitan.

jueves, 7 de octubre de 2010

Una vivencia inexplicable

Hace algo más de un año, Eric De Titta, egresado del Instituto María Reina de Remedios de Escalada e integrante del Proyecto Solidario de padrinazgo de escuelas rurales, luego de viajar a Corrientes y conocer a los chicos y la realidad en la que viven, sostuvo que “es una experiencia única, que hace falta vivirla para poder entender lo que representa”. Tiempo después, esta frase se revalida con la visita de los alumnos y maestros de la escuela Nº 1154 de Colonia Yatay, departamento de San Javier, provincia de Santa Fe.

Otra vez, la experiencia fue única para ambos lados. Por una parte, la mayoría de los viajantes nunca había conocido Capital Federal y Gran Buenos Aires. Y por otra parte, nosotros nunca habíamos tenido la oportunidad de recibirlos, de ser anfitriones, y de devolverle aunque sea algo de todo lo que ellos nos brindan cuando el viaje es en la dirección inversa.


Lograr que vinieran no fue tarea fácil. Fueron muchas las charlas en las que los profesores bonaerenses trataron de convencer a la directora y a los docentes santafesinos de que viniesen y comprobasen con sus propios ojos que la inseguridad, los asesinatos y la falta de respeto hacia el prójimo que los medios de comunicación nos muestran a diario sólo representan una pequeña porción de la realidad que se vive en la gran ciudad. Sin superar totalmente ese temor y tras numerosos trámites, la realización del viaje se confirmó.


Luego de esta confirmación, comenzaron los preparativos. La comida, las instalaciones donde dormir y las excursiones a realizar ocupaban la agenda de los jóvenes y los adultos del Proyecto Solidario. La fecha pautada se acercaba y la ansiedad y la expectativa eran cada vez mayores.


Y finalmente ese día llegó. La mañana del jueves 30 de octubre los chicos de Santa Fe pisaron las instalaciones del Instituto María Reina. Las reacciones fueron distintas. Lágrimas, de alegría en muchos casos, de un lado, y timidez ante lo desconocido del otro. Tras la presentación ante todo el alumnado y las autoridades del colegio bonaerense, los chicos santafesinos empezaron a entrar en confianza y a soltarse, con la ayuda de sus padrinos, con quienes compartieron el desayuno y la proyección de una presentación con fotos y videos que mostraban los viajes realizados a lo largo de los años.

Traslado en subte, visita a la cancha de Boca Juniors, almuerzo en el Parque Las Heras, juegos en el Alto Palermo, recorrido por el zoológico, paseo por Aeroparque y Costanera, participación en un programa de radio y caminata por Plaza de Mayo, Casa Rosada, Catedral Metropolitana y calle Florida fueron las actividades y los lugares que hicieron y conocieron durante los tres días de estadía en Buenos Aires. Ver cosas que solamente habían podido observar a través de un televisor les provocó una enorme sorpresa, aunque la alegría no la perdieron en ningún momento. Por las noches, se dedicaron a descansar y a recuperar energías.


Pero la noche del sábado fue diferente. Aproximadamente 50 padrinos, entre egresados y alumnos, se acercaron a pasar con ellos las últimas horas antes de su regreso. Compartieron juegos, cena y fogón, entre sonrisas, abrazos y besos.


El domingo por la mañana llegó el momento de la despedida, ese momento que todos queríamos evitar pero que sabíamos que era inevitable. El llanto se adueño de la escena, con sensaciones encontradas de tristeza por la partida y de alegría por la visita. El micro aceleró y los corazones parecieron frenarse por algunos instantes. Después de las descargas emocionales, todo se fue encaminando a su curso normal.

En alrededor de nueve años de historia, el Proyecto Solidario nunca había recibido a chicos de uno de los colegios apadrinados. El objetivo se cumplió con creces, gracias a la colaboración de padres, alumnos y profesores que ayudaron en gran medida.


Concluyendo con las últimas tareas, en una charla bajo el incipiente sol dominguero, coincidimos en que los ahijados son como las estrellas: aunque no los veamos sabemos que están y cuando los vemos disfrutamos de ellos y nos dan una alegría.